LIBRETO- MISA SOLEMNE CLAUSURA DE VISITA APOSTOLICA. 23/09/2026

 



LIBRETO 

MISA SOLEMNE CLAUSURA DE LA VISITA APOSTOLICA

Memoria, SAN PÍO DE PIETRELCINA, Presbítero

PRESIDIDA POR S.S INOCENCIO 
CATEDRAL METROPOLITANA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
23.09.2026

RITOS INICIALES
CANTO DE ENTRADA

El Santo Padre: 
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
℟. Amén.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo esté con todos ustedes.  
℟. Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

El Santo Padre:
Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.

Pausa de silencio.

todos dicen en común la fórmula de la confesión general: 
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.  Por mi culpa, por mi culpa, por mí gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. 

El Santo Padre:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. 
℟. Amén.
SEÑOR TEN PIEDAD


Señor, ten piedad.

℟.Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

℟.Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

℟.Señor, ten piedad


GLORIA


Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.

Porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

℟. Amen.

ORACIÓN COLECTA

Terminado el himno, el Santo Padre, con las manos juntas, dice: 
Oremos

Dios todopoderoso y eterno, que concediste a san Pío de Pietrelcina, presbítero, la gracia singular de participar de la cruz de tu Hijo, y renovaste, por su ministerio, las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su intercesión, que, asociados siempre a los sufrimientos de Cristo, lleguemos felizmente a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

℟. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA
(Prov  30, 5-9)

“No me des pobreza ni riqueza; dame solamente lo necesario para vivir.”

Del libro de los Proverbios

Toda palabra de Dios es verdadera. El Señor es un escudo para cuantos en él confían. No alteres para nada sus palabras, no sea que te reprenda y resultes mentiroso. Dos cosas te pido, Señor, antes de morir, no me las niegues: líbrame de la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riqueza, dame tan sólo lo necesario para vivir, no sea que la abundancia me aparte de ti y me haga olvidarte; no sea que la pobreza me obligue a robar y me lleve a ofenderte.

Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL
(Salmo 118)

℟.  Condúceme, Señor, por tu camino.

Apártame de los caminos falsos y dame la gracia de cumplir tu voluntad. 
Para mí valen más tus enseñanzas que miles de monedas de oro y plata. ℟.

Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo. 
Aparto mi pie de toda senda mala para cumplir tus palabras. ℟.

Medito tus decretos y odio el camino de la mentira. 
Detesto y aborrezco la mentira y amo tu voluntad. ℟.





ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO


Aleluya, aleluya, aleluya.

El Reino de Dios está cerca, dice el Señor. Conviértanse y crean en el Evangelio.

Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
(Lc 9,1-6)

“¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?”

℣. El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

✠  Del Santo Evangelio según san Lucas
℟. Gloria a ti, señor.

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos. 
Y les dijo: “No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de ahí y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación». 
Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes. 

℣. Palabra del Señor.
℟. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILIA

Momento de silencio para la reflexión personal. 



ORACIÓN UNIVERSAL

Santo Padre

Hermanos, elevemos nuestra oración a Dios Padre, que sostiene a su Iglesia y la guía por medio de sus pastores. Con confianza, presentemos nuestras súplicas:

℟. Te rogamos oyenos

•Por la Santa Iglesia de Dios, para que, fortalecida por el Espíritu Santo, permanezca firme en la fe, unida en la caridad y siempre fiel al Evangelio de Jesucristo. Roguemos al Señor. ℟

•Por Su Santidad Inocencio, para que el Señor recompense abundantemente su entrega al servicio de la Iglesia universal, bendiga su ministerio y le conceda continuar anunciando con valentía y humildad la alegría del Evangelio.. Roguemos al Señor. ℟

•Por nuestra Arquidiócesis de Guadalupe, para que la visita y presencia de Su Santidad Inocencio entre nosotros produzca abundantes frutos espirituales, renueve nuestra fe y nos impulse a caminar siempre en comunión con el Sucesor de Pedro. Roguemos al Señor. ℟

• Por nosotros, reunidos en esta celebración, para que esta despedida no sea solamente un adiós, sino el comienzo de un renovado camino de fe, comunión y misión, llevando a nuestros hogares y comunidades la bendición y la esperanza que hemos recibido. Roguemos al Señor. ℟

Santo Padre: Dios y Padre nuestro, que nunca abandonas a tu pueblo y lo conduces por el camino de la historia, escucha las súplicas que con fe te presentamos y haz que los frutos de este encuentro permanezcan vivos en nuestra Arquidiócesis y que, fortalecidos por la fe, sepamos ser testigos de Cristo en medio del mundo. ℟.Amén.



LITURGIA EUCARÍSTICA

CANTO DE OFERTORIO

Inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. Después el diácono, u otro ministro, inciensa al Santo Padre, a los con-celebrantes y al pueblo.

El Santo Padre:
En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.
℟. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Luego el Santo Padre, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas:  

Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que presentamos en tu altar en la conmemoración de san Pío de Pietrelcina, y concédenos que, libres de las ataduras de este mundo, seas tú nuestra única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

℟. Amén. 

PREFACIO  I DE LOS SANTOS 
“LA GLORIA DE LOS SANTOS.”


℣. El señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espiritu.

℣. Levantemos el corazón.
℟. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

℣. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
℟. Es justo y necesario.

El Santo Padre prosigue el prefacio, con las manos extendidas:  

En verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre Santo, porque manifiestas tu gloria en la asamblea de los santos, y, al coronar sus méritos, coronas tu propia obra. 

Tú nos ofreces el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión y la participación en su destino, para que, animados por su presencia alentadora, luchemos sin desfallecer en la carrera y alcancemos, como ellos, la corona de gloria que no se marchita, por Cristo, Señor nuestro. 

Por eso, con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los santos, cantamos sin cesar el himno de alabanza: 


SANTO


Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.  
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.  

PLEGARIA EUCARÍSTICA I O CANON ROMANO

El Santo Padre:
Te pedimos, Padre misericordioso, humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
que aceptes y bendigas estos ✠ dones, estas ofrendas santas y puras,
que te ofrecemos ante todo por tu Iglesia santa y católica;
para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad
y la gobiernes en el mundo entero,
Conmigo, indigno siervo tuyo qué has puesto al frente de tu iglesia,
Con mi hermano N, obispo de esta arquidiócesis y todos los que fielmente cuidan de
la fe católica y apostólica.

CONCELEBRANTE 1:
Acuérdate, Señor, de tus hijos.

Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.

Y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

CONCELEBRANTE 2:
Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria,  ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María,  Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.

El Santo Padre continua: 
Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.

El Santo Padre y los concelebrantes extienden las manos sobre las ofrendas, y dice: 
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre,
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre
de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.

Él cual la víspera de su Pasión,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo,
hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.

Después prosigue: 
Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos,
dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

Luego dice: 
Éste es el Misterio de nuestra fe, Cristo nos redimió
℟. Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

Después el Santo Padre, con las manos extendidas, dice: 
Por eso, Padre, nosotros, tus servidores,
y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial
de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa
resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.

Mira con ojos de bondad esta ofrenda
y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel,
el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

El Santo Padre se inclina un poco y dice:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,
que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición

CONCELEBRANTE 3: 
Acuérdate también, Señor,
de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe
y duermen ya el sueño de la paz.

Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo,
concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.

CONCELEBRANTE 4: 
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,

que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires,
Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé,
Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía,
Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía,
no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.

El Sanyo Padre:
Por Cristo, Señor nuestro.
Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, los eleva y dice:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. 
℟. Amén.  


RITO DE COMUNIÓN

Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el Santo Padre, con las manos juntas, dice:
Fieles a la recomendación y siguiendo sus divinas enseñanzas nos atrevemos a decir:
Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

El Santo Padre, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
℟. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.  

Solo el Santo Padre, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. 

Junta las manos. 
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟. Amén. 

El Santo Padre, vuelto hacia el pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade: 
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
℟. Y con tu espíritu. 

Luego, el diácono añade: 
Dense fraternalmente la paz.

CORDERO DE DIOS


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. 

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. 

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz. 

El Santo Padre hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
℟. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


CANTO DE COMUNIÓN


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 5, 3)

YDichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Luego, de pie en la sede, el Santo Padre, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
 
Y todos, junto con el Santo Padre, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se hubiera hecho antes. Después el Santo Padre , con las manos extendidas, dice la oración después de la Comunión:

Te rogamos, Dios todopoderoso, que fortalecidos con este sacramento, aprendamos, a ejemplo de san Pío de Pietrelcina, a buscarte siempre sobre todas las cosas, y demos, ante el mundo, una imagen auténtica del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

℟. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

BENDICIÓN

Después tiene lugar la despedida. El Santo Padre, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:  

℣. El Señor esté con ustedes.
℟.  Y con tu espíritu. 

℣.Bendito se al nombre del Señor. 
℟.  Ahora y por todos los siglos. 

℣.Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
℟. Que hizo el cielo y la tierra.

℣. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, + Hijo, + y Espíritu + Santo, descienda sobre ustdes y permanezca para siempre.
℟. Amén.

Luego el diácono vuelto hacia el pueblo, dice:
Glorifiquen al Señor con sus vidas, pueden ir en paz.
℟. Demos gracias a Dios.
Después el Santo Padre venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha una inclinación profunda con los ministros, se retira.


CANTO DE SALIDA
(La Guadalupana)



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