LIBRETO - SANTA MISA SANTUARIO DE SANTIAGO APOSTOL VISITA APOSTOLICA 22/09/2026



LIBRETO 
MISA SOLEMNE VISITA AL SANTUARIO DEL APOSTOL SANTIAGO 
 SANTOS CRISTÓBAL, ANTONIO Y JUAN, Mártires de Tlaxcala, Memoria 
PRESIDIDA POR S.S INOCENCIO 
SANTUARIO DE SANTIAGO APOSTOL
22.09.2026

RITOS INICIALES
CANTO DE ENTRADA

El Santo Padre: 
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
℟. Amén.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo esté con todos ustedes.  
℟. Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

El Santo Padre:
Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.

Pausa de silencio.

todos dicen en común la fórmula de la confesión general: 
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.  Por mi culpa, por mi culpa, por mí gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. 

El Santo Padre:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. 
℟. Amén.
SEÑOR TEN PIEDAD


Señor, ten piedad.

℟.Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

℟.Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

℟.Señor, ten piedad




ORACIÓN COLECTA

Terminado el himno, el Santo Padre, con las manos juntas, dice: 
Oremos
Dios omnipotente y eterno, que con la sangre de los bienaventurados niños Cristóbal, Antonio y Juan, consagraste la primera evangelización del Nuevo Mundo; concédenos por su intercesión, que, abrasados por la fe de Cristo, seamos heraldos de su mensaje de salvación entre los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo tu hijo qué vive y reina en la unidad del espíritu santo y dios por siglos de los siglos.
℟. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA
(Diversas sentencias del libro de los Proverbios.)

“Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes”

Del libro de los Proverbios.
Como agua de riego es el corazón del rey en manos del Señor: él lo dirige a donde quiere. Al hombre le parece bueno todo lo que hace, pero el Señor es quien juzga las intenciones. Proceder con rectitud y con justicia es más grato al Señor que los sacrificios. Tras los ojos altaneros hay un corazón arrogante; la maldad del pecador brilla en su mirada. Los proyectos del diligente conducen a la abundancia,
en cambio el perezoso no sale de la pobreza. Los tesoros ganados con mentira se deshacen como el humo y llevan a la muerte. El malvado busca siempre el mal y nunca se apiada de su prójimo. Cuando se castiga al arrogante, el sencillo aprende; cuando se amonesta al sabio, crece su ciencia. El Señor observa el proceder de los malvados y acaba por precipitarlos en la desgracia. Quien cierra los oídos a las súplicas del pobre clamará también, pero nadie le responderá. 
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL
(Salmo 118)

℟.  Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad.

Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dame nueva luz para conocer tu ley y para meditar las maravillas de tu amor.   ℟.

He escogido el camino de la lealtad a tu voluntad y a tus mandamientos. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. ℟.

Guíame por la senda de tu ley, que es lo que quiero. Cumpliré tu voluntad sin cesar y para siempre. ℟.




ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO


Aleluya, aleluya, aleluya.

Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor.

Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
(Lc 8, 19-21)

Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica.

℣. El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

℣. Del Santo Evangelio según san Lucas
℟. Gloria a ti, señor.

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: «Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte». Pero él respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».


℣. Palabra del Señor.
℟. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILIA

Momento de silencio para la reflexión personal. 



ORACIÓN UNIVERSAL

Santo Padre

Hermanos, reunidos como Iglesia para celebrar la victoria de Cristo en el testimonio de los Santos Mártires Cristóbal, Antonio y Juan, elevemos con confianza nuestras súplicas a Dios, fuente de toda santidad.

℟. Te rogamos oyenos

•Por la Santa Iglesia de Dios, para que, guiada por el Espíritu Santo y unida en la fe, anuncie con valentía el Evangelio a todos los pueblos y sea siempre signo de esperanza, reconciliación y paz. Roguemos al Señor. ℟

•Por Su Santidad el Papa Inocencio, para que el Señor lo fortalezca en su ministerio de pastor universal, le conceda sabiduría, fortaleza y caridad, y lo haga instrumento de unidad para toda la Iglesia. Roguemos al Señor. ℟

•Por la Arquidiócesis de Guadalupe y por todo su clero, para que, siguiendo el ejemplo de los Santos Mártires de Tlaxcala, permanezcamos fieles a Cristo, anunciemos el Evangelio con alegría y sirvamos al Pueblo de Dios con entrega generosa. Roguemos al Señor. ℟

• Por los niños, adolescentes y jóvenes, para que, como el joven San Antonio y el niño San Juan, descubran en Cristo el camino de la verdadera vida, tengan el valor de dar testimonio de su fe y encuentren en la Iglesia un hogar que los acompañe y fortalezca. Roguemos al Señor. ℟

•Por todos nosotros, que celebramos con alegría a los Santos Mártires de Tlaxcala, para que su testimonio nos impulse a vivir con fidelidad nuestra vocación cristiana y a entregar nuestra vida al servicio de Dios y de nuestros hermanos. Roguemos al Señor. ℟

Santo Padre: Dios todopoderoso y eterno, que concediste a tus santos mártires Cristóbal, Antonio y Juan la gracia de entregar su vida por Cristo, escucha las súplicas de tu Iglesia y concédenos, por su intercesión, permanecer firmes en la fe, constantes en la esperanza y generosos en la caridad.
Por Jesucristo, nuestro Señor. 

℟. Amén.



LITURGIA EUCARÍSTICA

CANTO DE OFERTORIO

Inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. Después el diácono, u otro ministro, inciensa al Santo Padre, a los con-celebrantes y al pueblo.

El Santo Padre:
En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.
℟. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Luego el Santo Padre, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas:  
Recibe, Señor, los dones de tu pueblo, que te presentamos al conmemorar el sacrificio de tus mártires; y te pedimos que el misterio que dio valor en la persecución a los santos Cristóbal, Antonio y Juan, nos dé también a nosotros constancia en la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén. 

PREFACIO II DE LOS SANTOS MÁRTIRES


℣. El señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espiritu.

℣. Levantemos el corazón.
℟. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

℣. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
℟. Es justo y necesario.

El Santo Padre prosigue el prefacio, con las manos extendidas:  

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. 

 Porque al alabar nosotros a los santos mártires (CRISTOBAL,ANTONIO,JUAN), tú eres glorificado ya que todo lo que concierne a su pasión es obra admirable de tu poder. 
 En efecto, tu misericordiosamente les proporcionas el ardor de la fe, tu les otorgas la firmeza de la perseverancia y les concedes la victoria en la batalla, por Cristo, Señor nuestro. 

 Por eso, tus creaturas del cielo y de la tierra te adoran cantando un cántico nuevo, y nosotros con todos los coros de los ángeles, proclamamos tu gloria diciendo: Santo, Santo, Santo… 

SANTO


Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.  
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.  

PLEGARIA EUCARÍSTICA I O CANON ROMANO

El Santo Padre:
Te pedimos, Padre misericordioso, humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
que aceptes y bendigas estos ✠ dones, estas ofrendas santas y puras,
que te ofrecemos ante todo por tu Iglesia santa y católica;
para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad
y la gobiernes en el mundo entero,F
Conmigo, indigno siervo tuyo qué has puesto al frente de tu iglesia,
Con mi hermano N, obispo de esta arquidiócesis y todos los que fielmente cuidan de
la fe católica y apostólica.

CONCELEBRANTE 1:
Acuérdate, Señor, de tus hijos.

Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.

Y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

CONCELEBRANTE 2:
Reunidos en comunión con toda la Iglesia, para celebrar el domingo,  día en que Cristo ha vencido a la muerte  y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal, veneramos la memoria,  ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María,  Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.

El Santo Padre continua: 
Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.

El Santo Padre y los concelebrantes extienden las manos sobre las ofrendas, y dice: 
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre,
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre
de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.

Él cual la víspera de su Pasión,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo,
hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.

Después prosigue: 
Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos,
dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

Luego dice: 
Éste es el Misterio de nuestra fe, Cristo nos redimió
℟. Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

Después el Santo Padre, con las manos extendidas, dice: 
Por eso, Padre, nosotros, tus servidores,
y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial
de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa
resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.

Mira con ojos de bondad esta ofrenda
y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel,
el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

El Santo Padre se inclina un poco y dice:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,
que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición

CONCELEBRANTE 3: 
Acuérdate también, Señor,
de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe
y duermen ya el sueño de la paz.

Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo,
concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.

CONCELEBRANTE 4: 
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,

que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires,
Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé,
Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía,
Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía,
no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.

El Obispo:
Por Cristo, Señor nuestro.
Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, los eleva y dice:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. 
℟. Amén.  


RITO DE COMUNIÓN

Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el Santo Padre, con las manos juntas, dice:
Fieles a la recomendación y siguiendo sus divinas enseñanzas nos atrevemos a decir:
Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

El Santo Padre, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
℟. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.  

Solo el Santo Padre, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. 

Junta las manos. 
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟. Amén. 

El Santo Padre, vuelto hacia el pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade: 
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
℟. Y con tu espíritu. 

Luego, el diácono añade: 
Dense fraternalmente la paz.

CORDERO DE DIOS


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. 

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. 

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz. 

El Santo Padre hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
℟. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


CANTO DE COMUNIÓN


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 10, 14)

Yo soy el buen pastor, dice el Señor; y conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Luego, de pie en la sede, el Santo Padre, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
 
Y todos, junto con el Santo Padre, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se hubiera hecho antes. Después el Santo Padre , con las manos extendidas, dice la oración después de la Comunión:

Conserva tus dones, Señor, en nosotros, y haz que lo que de tu bondad recibimos en la festividad de los mártires Cristóbal, Antonio y Juan, sea para nosotros fuente de salvación y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

℟. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

BENDICIÓN

Después tiene lugar la despedida. El Santo Padre, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:  
El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tú espirítu 

℣. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, + Hijo, + y Espíritu + Santo, descienda sobre ustdes y permanezca para siempre.
℟. Amén.

Luego el diácono vuelto hacia el pueblo, dice:
La alegria del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.
℟. Demos gracias a Dios.
Después el Santo Padre venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha una inclinación profunda con los ministros, se retira.


CANTO DE SALIDA



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