Al reunirnos para celebrar el Jubileo de Santa María de Guadalupe, elevemos nuestro corazón a Dios, Padre de misericordia, que nos ha concedido en la Santísima Virgen una Madre amorosa y una señal de esperanza para nuestro caminar.
Al conmemorar este aniversario jubilar, demos gracias al Señor por los dones que ha derramado sobre su Iglesia y por la presencia maternal de María, que nos conduce siempre al encuentro con su Hijo Jesucristo. Que este tiempo de gracia renueve nuestra fe, fortalezca nuestra caridad y nos impulse a vivir en la unidad, como verdaderos discípulos del Señor.
Que, bajo el manto de Santa María de Guadalupe, caminemos como peregrinos de esperanza, reconciliados con Dios y con nuestros hermanos, dispuestos a llevar el Evangelio a todos los rincones de nuestra comunidad.
Confiemos, pues, nuestros trabajos, nuestras alegrías y nuestras necesidades a la intercesión de nuestra Madre, y dispongámonos a vivir este jubileo con un corazón humilde, agradecido y renovado.
Que Santa María de Guadalupe nos acompañe siempre y nos conduzca a Cristo, nuestra esperanza y nuestra salvación. Amén.
hasta la eta de la bienaventurada esperanza.
Por nuestro Señor Jesucristo.
3. Al cumplirse el 50.º aniversario de la dedicación de la Basílica de Santa María de Guadalupe, consideramos oportuno que la Arquidiócesis de Guadalupe celebre este acontecimiento con un tiempo especial de oración, peregrinación, acción de gracias y renovación de la vida eclesial.
4. Por ello, deseamos que este aniversario no sea solamente memoria de un acontecimiento pasado, sino una ocasión para renovar la comunión de la Arquidiócesis y fortalecer la devoción filial hacia la Santísima Virgen María.
5. Por tanto, acogiendo la petición del Arzobispo de Guadalupe y después de madura reflexión, confiando en la maternal intercesión de la Santísima Virgen,
CONVOCAMOS
el AÑO JUBILAR GUADALUPANO, para la Arquidiócesis de Guadalupe, con ocasión del 50.º aniversario de la dedicación de la Basílica de Santa María de Guadalupe.
6. Determinamos que este Año Jubilar tenga comienzo el día 12 de octubre de 2026 y concluya el día 12 de octubre de 2027.
7. La apertura solemne tendrá lugar el 12 de octubre de 2026 en la Basílica de Santa María de Guadalupe, mediante la celebración de la Santa Misa, que será presidida por el Arzobispo de Guadalupe, como nuestro Delegado Pontificio.
8. Invitamos a las parroquias, comunidades y ministros de la Arquidiócesis a unirse a este tiempo jubilar mediante peregrinaciones, celebraciones eucarísticas, momentos de oración y actos de devoción mariana.
9. Considerando la naturaleza propia de la Iglesia en Minecraft, establecemos que los frutos de este Año Jubilar se manifiesten en la oración, la peregrinación, la celebración de la Eucaristía, la devoción a Santa María de Guadalupe y la comunión eclesial, sin que las celebraciones y peregrinaciones aquí dispuestas comporten la concesión de indulgencias plenarias ni de otros beneficios espirituales propios del orden sacramental.
Al finalizar la lectura, para dar inicio a la procesión, el diácono u otro ministro dice:
Hermanos y hermanas, encaminémonos en el nombre de Cristo: Él es el camino que nos guía en el año de gracia.
Luego inicia la procesión hacia la Basilica donde se celebrará la Misa.
Llegados a la puerta principal de la Basilica la procesión se detiene. El Obispos aclama:
Abrid las puertas de la justicia,
entraremos a dar gracias al Señor.
Mientras la puerta es abierta y se hace repique de campanas, el Obispo continúa:
Esta es la puerta del Señor:
por ella entramos para obtener la misericordia y el perdón.
El diácono entrega al Obispo el Libro de los Evangelios. El Obispo, en el umbral, lo mantiene elevado. La procesión retoma su camino hacia el altar: preceden el incensario, la cruz y los ciriales; siguen el Obispo con el Libro de los Evangelios, los sacerdotes.
El Obispo, al llegar al altar, depone allí el Libro de los Evangelios. Besa el altar, lo inciensa y se dirige a la sede.
Memoria del bautismo
Se lleva delante del Obispo un recipiente con el agua. El Obispo invita a la oración con estas palabras, u otras similares.
Queridos hermanos y hermanas, supliquemos al Señor para que bendiga esta agua con la cual seremos asperjados en memoria de nuestro Bautismo. Esta agua es invocación de misericordia y salvación en virtud de la resurrección de Jesucristo.
Todos oran un momento en silencio. Luego el Obispo, con las manos juntas, prosigue:
Señor Dios todopoderoso,
fuente y origen de la vida,
bendice X esta agua y haz que nosotros tus fieles,
asperjados por esta fuente de purificación,
obtengamos el perdón de nuestros pecados,
la defensa de las insidias del Maligno y el don de tu protección.
Por tu misericordia danos, Señor, un manantial de agua viva
que brote para la vida eterna, para que,
libres de todo peligro, podamos ir a ti con corazón puro.
Por Jesucristo nuestro Señor.
℟.Amén.
El obispo recibe la mitra y toma el aspersorio y se asperje a sí mismo, a los concelebrantes.
Al regresar a la sede, se quita la mitra y dice:
Dios todopoderoso que purificas del pecado, y por esta celebración de la Eucaristía nos haces dignos de participar en la mesa de tu Reino por los siglos de los siglos.
℟.Amén.
A continuación, se canta el himno Gloria a Dios.
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
℟. Amen.
Terminado el himno, el Obispo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
Y todos, junto con el Obispo:, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo. Después el Santo Padre, con las manos extendidas, dice la oración colecta:
Dios, Padre de misericordia, que has puesto a este pueblo tuyo bajo la especial protección de la siempre Virgen María de Guadalupe, Madre de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, profundizar en nuestra fe y buscar el progreso de nuestra patria por caminos de justicia y de paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
℟.Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
(Ecl 24, 23-31)
“Yo soy la madre del amor. Vengan a mí, los que me aman.”
Del libro del Eclesiástico (Sirácide):
Yo soy como una vid de fragantes hojas y mis flores son producto de gloria y de riqueza. Yo soy la madre del amor, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza. En mí está toda la gracia del camino y de la verdad, toda esperanza de vida y de virtud.
Vengan a mí, ustedes, los que me aman y aliméntense de mis frutos. Porque mis palabras son más dulces que la miel y mi heredad, mejor que los panales.
Los que me coman seguirán teniendo hambre de mí, los que me beban seguirán teniendo sed de mí; los que me escuchan no tendrán de qué avergonzarse y los que se dejan guiar por mí no pecarán. Los que me honran tendrán una vida eterna.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
(Salmo 66)
℟. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.
Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. ℟.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones. ℟.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos.
Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero. ℟.
SEGUNDA LECTURA
(Corintios 3, 9c-11. 16-17)
“Dios envio a su hijo, nacido de una mujer”
De la primera carta del apóstol san Pablo a los gálatas:
Hermanos: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos.
Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: “¡Abbá!”, es decir, ¡Padre! Así que ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya, aleluya, aleluya.
Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
(Lucas 1, 39-48)
“Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.”
℣. El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.
✠ Del Santo Evangelio según san Lucas:
℟. Gloria a ti, señor.
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.
Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava”.
℣. Palabra del Señor.
℟. Gloria a ti, Señor Jesús.
HOMILIA
Momento de silencio para la reflexión personal.
LITURGIA EUCARÍSTICA
CANTO DE OFERTORIO
Inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. Después el diácono, u otro ministro, inciensa al Obispo, a los con-celebrantes y al pueblo.
El Obispo:
En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.
℟. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Luego el Obispo, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas:
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en esta solemnidad de nuestra Señora de Guadalupe, y haz que este sacrificio nos dé fuerza para cumplir tus mandamientos, como verdaderos hijos de la Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.
PREFACIO
℣. El señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espiritu.
℣. Levantemos el corazón.
℟. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
℣. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
℟. Es justo y necesario.
El Obispo prosigue el prefacio, con las manos extendidas:
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque en tu inmensa bondad has querido que la Madre de tu Hijo, bajo el título de Guadalupe, fuera especial Madre nuestra, refugio y Señora, presencia viva en la historia de este pueblo tuyo.
Ella, mensajera de tu verdad y signo materno de tu amor, nos brindó compasión, auxilio y defensa, y hoy nos invita a reconciliarnos contigo y entre nosotros, y a proclamar el Evangelio de tu Hijo, para hacer que florezcan en nuestras tierras la fraternidad y la paz.
Por eso,con los ángeles y los santos cantamos tu gloria diciendo:
SANTO
Sanctus, Sanctus, Sanctus
Dominus, Deus Sabaoth
Pleni sunt cæli et terra gloria tua
Hosanna, in excelsis
Benedictus qui venit in nomine Domini
Hosana, in excelsis
PLEGARIA EUCARÍSTICA I O CANON ROMANO
El Obispo
Te pedimos, Padre misericordioso, humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
que aceptes y bendigas estos dones, estas ofrendas santas y puras,
que te ofrecemos ante todo por tu Iglesia santa y católica;
para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad
y la gobiernes en el mundo entero,
con tu servidor, el Papa N.,
conmigo, tu indigno siervo, y todos los que fielmente cuidan de
la fe católica y apostólica.
CONCELEBRANTE 1:
Acuérdate, Señor, de tus hijos.
Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.
Y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.
CONCELEBRANTE 2:
Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José;
la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.
El Obispo continua:
Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus servidores y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.
El Obispo y los concelebrantes extienden las manos sobre las ofrendas, y dice:
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre,
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre
de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.
Él mismo, la víspera de su Pasión,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo,
hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.
Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos,
dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.
Luego dice:
Éste es el Misterio de nuestra fe, Cristo nos redimió
℟. Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.
Después el Obispo, con las manos extendidas, dice:
Por eso, Padre, nosotros, tus servidores,
y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial
de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa
resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda
y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel,
el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.
El Obispo se inclina un poco y dice:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,
que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición
CONCELEBRANTE 3:
Acuérdate también, Señor,
de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe
y duermen ya el sueño de la paz.
Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo,
concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.
CONCELEBRANTE 4:
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,
que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires,
Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé,
Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía,
Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía,
no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.
El Obispo:
Por Cristo, Señor nuestro.
Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.
Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, los eleva y dice:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
RITO DE COMUNIÓN
Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, elObispo, con las manos juntas, dice:
Fieles a la recomendación y siguiendo sus divinas enseñanzas nos atrevemos a decir:
Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Solo el Obispo, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
℟. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Solo el Obispo, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz os dejo, mi paz os doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
Junta las manos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
El Obispo, vuelto hacia el pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.
Luego, el diácono añade:
Dense fraternalmente la paz.
AGNUS DEI
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz.
El Santo Padre hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
℟. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Luego, de pie en la sede, el Obispo, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
Y todos, junto con el Obispo, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se hubiera hecho antes. Después el Obispo, con las manos extendidas, dice la oración después de la Comunión:
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos recibido en este sacramento nos ayuden, Señor, por intercesión de nuestra santísima Madre de Guadalupe, a reconocernos y a amarnos todos como verdaderos hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.
RITO DE CONCLUSIÓN
BENDICIÓN
Después tiene lugar la despedida. El Obispo, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tú espirítu .
El diácono dice:
Inclínense para recibir la bendición.
Dios que en su providencia amorosa
quiso salvar al género humano
por el fruto bendito del seno de la Virgen María,
los colme de sus bendiciones.
R/. Amén.
Que los acompañe siempre la protección de la Virgen,
por quien han recibido al Autor de la vida.
R/. Amén.
Y a todos ustedes,
reunidos hoy para celebrar con devoción esta fiesta de María,
el Señor les conceda la alegría del Espíritu
y los bienes de su reino.
R/. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
Luego el diácono vuelto hacia el pueblo, dice:
Glorifiquen al Señor con sus vidas, pueden ir en paz.
℟. Demos gracias a Dios.
Después el Obispo venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha una inclinación profunda con los ministros, se retira.
CANTO DE SALIDA
(La Guadalupana)